De todas las técnicas sobre la gestión de la productividad personal, existe una que destaca sobre las demás.  Una técnica para ser efectivo con el uso del tiempo, que trabajamos en nuestros programas de formación outdoor para empresas.

Durante nuestro día a día nos la saltamos un montón de veces, casi sin darnos cuenta. Y sin embargo, es de lo más efectiva cuando la ponemos en práctica.

A lo largo del día, y dependiendo de nuestra motivación, nuestra energía, la tarea que tengamos que realizar, el momento, etc, actuamos y pensamos de formas diferentes.

¿Cuántas noches te has acostado diciendo mañana me levanto a escalar (o a estudiar, o a correr, o a meditar) a las 6,  y al día siguiente no lo has hecho? ¿Cuántos eneros te has marcado unos objetivos y has pasado de ellos al cabo de dos semanas?

Estas situaciones se dan cuando hay  un conflicto entre distintas partes de ti, y acabas saboteándote. Una parte de tí, que piensa en el largo plazo,  dice: “Mañana madrugo y voy al rocódromo, pase lo que pase”, sabiendo que eso será bueno para su futuro o tus proyectos. Y también hay otra parte de tí, la que piensa en el corto plazo o en la comodidad, que cuando te despiertas a las 6, apaga el despertador, se da la vuelta y dice: Dónde vas con lo cansado que estás, hace frío, aún es de noche…..

La clave está en la gestión de ese conflicto: Hay un tiempo para planificar y un tiempo para hacer. Y esta es la ventaja de nuestros programas de Formación Outdoor: Antes de despegar, sólo podemos planificar. Y una vez en el aire, sólo podemos actuar.

Es importante  no confundir estos dos momentos, no mezclar. No puedo decidir en el momento que me levanto si voy a ir a escalar al rodcódromo. Seguramente no vaya.  Estos temas los decido, como mínimo la noche de antes, o incluso cuando planifico la semana.

En nuestro día a día sucede  esto mismo muchas veces cuando permitimos que otras tareas se cuelen entre las que hemos planificado, o perdiendo el tiempo en lugar de ponernos con lo importante.

Es muy importante ajustarse a la agenda o al plan que has diseñado. Mientras haces el plan mandas tú. Cuando lo has hecho, manda él.

Si planificas cuando estás ejecutando, te pondrás con todo menos con lo importante. Si ejecutas  mientras estás planificando, no tendrás una perspectiva adecuada sobre lo importante en ese momento.

Para ser efectivo con el uso de tu tiempo, define un tiempo para planificar y un tiempo para ejecutar, pero no mezcles. La métafora del vuelo en globo es muy evidente: Mientras planificas no vuelas. Mientras vuelas no planificas.

Y tú, ¿cuánto tiempo le dedicas a planificar?