Una característica en común de las actividades extremas y el mundo de la empresa es que los equipos se encuentran con situaciones adversas que tienen que gestionar.
Para que un proyecto tenga éxito, es fundamental haber fijado previamente un objetivo que esté perfectamente definido, con una finalidad clara y bien marcada, y que sea alcanzable y medible.

Una estrategia para intentar disminuir el nivel de incertidumbre consiste en planificar adecuadamente los pasos a seguir. Es aconsejable trazar por lo menos dos escenarios: el más probable y el más peligroso.

Otra etapa fundamental es la de selección del equipo humano. En situaciones en las que se supone la adversidad va a jugar un papel importante, la necesidad de buscar profesionales con un perfil determinado que se caracterice por:

  • Calidad humana. La cualidad más importante ya que es necesario contar con buenas personas que tengan la capacidad de perdonar.
  • Actitud y aptitud para el trabajo en equipo.
  • Carácter. Se necesitan personas inteligentes y creativas, que asuman responsabilidades. No se busca la docilidad ni la disciplina ciega.
  • Resiliencia. Addaptarte a los cambios y seguir adelante.

Durante la selección del equipo, es interesante y conveniente  conocer la reacción de las personas en situaciones de tensión y bajo presión. Al seleccionar hay que ser conscientes de que la responsabilidad se va a ejercer tanto de forma individual como colectiva, ya que es posible que cada miembro del equipo vaya a tener que ejercer el liderazgo en el área en que son expertos en algún momento concreto.

Los comportamientos  y emociones que se suelen producir ante situaciones extremas, en mi opinión, son:

Desánimo. Se produce por la diferencia entre las expectativas y la realidad. Para gestionarlo puede ser útil:

  • Identificarlo. Colocar en una escala las causas del desánimo e ir adaptándonos a la realidad.
  • Seleccionar un objetivo sencillo y cumplirlo muy bien, de manera excelente.
  • Prescindir de objetivos muy ambiciosos e inalcanzables y seleccionar los posibles.
  • Aceptar el sufrimiento.
  • Compartir y reconocer los pequeños triunfos de los demás.

Frustración al no cumplirse los planes y surgir diversas contingencias no previstas. Las siguientes tácticas pueden ser útiles para intentar gestionarla:

  • Utilizar la estrategia de la aproximación indirecta. Si no tenemos fuerza suficiente para conseguir lo que nos falta,  podemos hacer un mapa mental que nos permita incorporar pequeños objetivos que nos van a ir acercando hacia nuestra meta.
  • Buscar objetivos secundarios, si el principal se muestra inalcanzable. Localizar un objetivo que se pueda cumplir.
  • Reírnos de nosotros mismos y de lo que nos pasa para intentar desdramatizar la situación.

Monotonía. Nos sentimos a gusto con la rutina. En situaciones difíciles, podemos distinguir dos perfiles bien diferenciados: los expertos y los innovadores que buscan la forma de resolver las cosas de forma distinta, buscando mejorarlas. En situaciones extremas,  es conveniente contar con personas innovadoras.

Agobio ante el peligro constante. Es fundamental, en estos casos:

  • Racionalizar: identificar los riesgos para saber cómo debemos reaccionar ante ellos.
  • Coexistir con ellos, intentando minimizarlos, aunque nunca obviarlos. Si podemos eliminarlos, hacerlo. En caso contrario asumirlos y prepararnos para vencerlos utilizando el sentido común y los procedimientos previamente establecidos.

Egoísmo. Se presenta en situaciones extremas cuando se ha perdido el foco en el interés del equipo, por algún motivo. Aparece siempre en situaciones de gran tensión. En equipos que no pueden parar se resuelve a través del altruismo.

Atomización. Es lo peor que le puede ocurrir a un equipo, sobre todo en situaciones extremas. Se produce porque un miembro del equipo tiene un exceso de capacidad y piensa que todos tienen que mantener su ritmo y hacer lo mismo que él. Se olvida la voluntad de aunar y se rompe el equipo. Se puede gestionar  manteniendo una disciplina clara y constante de comunicación y de relación y procurando compartir las emociones y situaciones.

Búsqueda del límite. En el caso de un equipo formado por  personas muy competentes se va convirtiendo en una serie de líneas que se van cruzando. Se motivan y empujan unos a otros para mejorar. A la hora de fijarlos hay que procurar no dejar a nadie detrás para no romper la cohesión del equipo.

¿Y tú, cómo gestionas la adversidad?